
De niños pensabamos que la felicidad venía envuelta en papeles de seda dentro de una cajita de colores, que la luna era un pedazo de queso y que Santa bajaba por la chimeneas.
De jóvenes, la insensatez nos embriaga, volamos sin alas, corremos sin pies; callamos las verdades y pregonamos las mentiras, búscamos donde no hay... huímos de la realidad.
De adultos no recordamos quienes fuimos y creemos saber quienes somos, vendemos nuestra identidad al mejor postor y extrañamos la cajita de colores. Nos apegamos a lo que la sociedad dicta y abandonamos nuestra autonomía. Somos los que otros nos han elegido ser, nos levantamos cada mañana porque alguién nos ató una cuerda y nos remolca la vida; transitamos el camino que ya alguién trazó y lo seguimos cual sombra en silencio.
TU TIENES LA OPORTUNIDAD DE CAMBIAR...
De jóvenes, la insensatez nos embriaga, volamos sin alas, corremos sin pies; callamos las verdades y pregonamos las mentiras, búscamos donde no hay... huímos de la realidad.
De adultos no recordamos quienes fuimos y creemos saber quienes somos, vendemos nuestra identidad al mejor postor y extrañamos la cajita de colores. Nos apegamos a lo que la sociedad dicta y abandonamos nuestra autonomía. Somos los que otros nos han elegido ser, nos levantamos cada mañana porque alguién nos ató una cuerda y nos remolca la vida; transitamos el camino que ya alguién trazó y lo seguimos cual sombra en silencio.
TU TIENES LA OPORTUNIDAD DE CAMBIAR...
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